Siempre que voy a despedir a mi niña cuando se va de excursión con el cole, me acuerdo de mis viajes escolares y de aquellas entrañables canciones en el bus.
Durante los primeros años de escuela, las canciones eran inocentes. Cómo olvidar aquella de "Ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras tralará..." y la de "Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña..." o "El señor conductor no se ríe, no se ríe..."
Después, a medida que íbamos avanzando de curso, ya en 5º y 6º de EGB, el tono de las canciones iba subiendo. Entonces estaba de moda la de "Qué es aquello que reluce en lo alto del castillo, son los huevos de Mahoma que le están sacando brillo. Escubidú, bidú, bidú, bidú bidero..." Nos hacía gracia porque estaba feo decir huevos pero como era una canción...
Pero el desvarío total venía en las excursiones de 8º. Ahí nos desgañitábamos cantando: "La cabra, la cabra, la puta de la cabra, la madre que la parió. Yo tenía una cabra que se llamaba Asunción". En esta canción, la gracia radicaba en decir puta.
No había más "ná", sólamente la ingenuidad de unos chavales de 11 o 12 años que querían sentirse más machotes diciendo palabrotas. Hoy en día, tal y como está el tema de las religiones, me parece impensable cantar en un autobús escolar una canción en la que se hable de sacarle brillo a los huevos del "último profeta" o en la que se le llame a una cabra por el nombre del momento en que el cuerpo y el alma de la madre del Señor fue llevado al cielo.
Así es que digo yo, qué habrá sido de aquellas míticas canciones de autocar? Se seguirán cantando todavía hoy en los buses escolares?